Delincuencia cero

Historias de ciudadanos

Setiembre 18, 2015 Por Stanis Castillo Mera

Un Vigilante ausente

En la calle dieciséis del asentamiento humano Laura Caller Iberico, hay un vigilante que cuida nuestras calles tocando tres veces el silbato y pasando cada cuatro horas, así muestra su compromiso, por compromiso hay que decir que se le paga cinco soles semanales y no somos una familia del vecindario que paga “seguridad ciudadana”, sino somos alrededor del cincuenta por ciento de una manzana, con lo que el compromiso en “teoría” aumenta. Eso queda en teoría, ya que los vecinos de la zona están reclamando una falta de interés por parte del vigilante y de la empresa por brindar lo que dicen que es velar por nuestra seguridad en las noches; para cobrar los miércoles en la noche, son puntales.

Al parecer se les paga para que estén durmiendo, porque no aparecen y la delincuencia está a la vuelta de la cuadra: hay malandrines que fuman, pasan fumando marihuana como quien le da una piteada a un cigarro y así salen arranchar carteras y billeteras. No ha habido robos por la zona, pero no quiero apostar que no demorarán en aparecer.

“Si pasan una vez, es casi un proeza” comentaba una vecina acerca del vigilante que no pasa más que a cobrarle. Intentamos comunicarnos con la empresa y con los vigilantes, pero desde hace dos semanas que no pasan ni para cobrar, hace dos semanas que ya no se escucha el sonido de los silbatos y los malandrines están aumentando en las respectivas esquinas de la calle dieciséis. Hay que hacer un llamado a otra empresa o los vecinos comenzarán con la campaña “chapa tu vigilante y amárralo al poste” para que cuide el frontis de las casas.